miércoles, 20 de abril de 2011

LOS SIGNOS DE PUNTUACIÓN

Necesidad de puntuar

Si queremos distinguir el valor prosódico de las palabras y el sentido de las oraciones y de cada uno de sus miembros; si deseamos que nuestros escritos expresen con claridad el mensaje que en ellos entregamos; si pretendemos que las oraciones principales se distingan de las subordinadas estableciendo la obligada prelación en las afirmaciones que el escrito contiene, si nuestra intención es facilitar el empleo de incisos que ayuden a la lectura en forma correcta, debemos utilizar adecuadamente los signos de puntuación, pues son tan precisos y necesarios como las “señales de tránsito” de una gran ciudad, y no sólo cumplen con la finalidad de evitar el desorden y la anarquía, sino que están al servicio del orden y la claridad y son elementos únicos para conseguirlo, ya que constituyen la marca exterior y visible del pensamiento ordenado.

No se puede escribir sin puntuación ni tampoco utilizar los signos sin conocer el valor y la significación de ellos, pues indican las paradas obligatorias, las discrecionales, la prioridad de una frase sobre otra, el cambio de dirección de una idea, y marcan la entonación, el sentido de lo que se escribe o cualquier otro matiz particular de lo que se expresa.

Creer que los signos de puntuación son figuritas decortativas, caprichos de gramático, elementos de importancia secundaria, es aceptar de antemano la pobreza, la oscuridad y el caos o la confusión del pensamiento por expresar. Hay que convencerse de que no se puede escribir sin utilizar correctamente los signos de puntuación, ya que son la médula de toda expresión ordenada, clara precisa y eficaz.